24/11/11

La madre de todos los congresos

Como muestra de la repercusión que ha tenido dentro del panorama historietístico nacional el I Congreso Internacional sobre Cómic y Novela Gráfica celebrado del 9 al 12 de noviembre en Alcalá de Henares (en el que tuve el placer de participar) aquí les dejo los enlaces a las crónicas más interesantes que he leído sobre dicho evento. Tenemos la de Manuel Barrero, la de Diego Martos, las de Daniel López-Serrano o las de Pepo Pérez.
Fue realmente un encuentro estimulante que habla bien a las claras de la situación del cómic en España. Hace diez o quince años algo así habría sido impensable.

21/11/11

Espacio, tiempo y forma



Desde hace unas pocas semanas ya está disponible el número 23 (correspondiente al año 2011) de la revista Espacio, tiempo y forma. Serie V. Historia Contemporánea, editada por la UNED. Allí podéis leer, entre otros, este artículo que he escrito sobre la relación entre la historia como disciplina y la historieta como fuente.

23/10/10

El octavo arte


El crítico (y genial columnista), habitual de las páginas de El País, Manuel Rodríguez Rivero, recomendando la lectura del enorme libro de Paul Levitz sobre los setenta y cinco años de vida de la editorial DC, sube al cómic un puesto dentro de la clasificación general de las bellas artes. Ahora la historieta ya está en el octavo lugar, superando a la fotografía. Dentro de nada lucharemos por entrar en Champions.

2/12/09

La primera decepción

Aprovechando que 2009 toca a su fin, y antes de que empiecen a brotar las listas de lo mejor del año, voy a dedicar las próximas entradas a aquellos cómics que más me han decepcionado durante estos últimos doce meses. Aquellos tebeos en los que puse ganas, y que no me han respondido como esperaba. Todo muy personal, y muy feo.
Para abrir boca dedicaré unas pocas líneas al libro de Posy Simmonds Tamara Drewe. Simmonds es una respetada ilustradora británica, colaboradora del diario The Guardian desde 1972, y autora de exitosos libros infantiles. Hacia finales de la década de los noventa se hizo un hueco en el panorama del cómic con la publicación por entregas de Gemma Bovery -adaptación libre de Madame Bovary- en las páginas de ese mismo periódico. Tras aquel provechoso experimento repitió experiencia con Tamara Drewe, versión también de un clásico literario (en esta ocasión de la obra de Thomas Hardy, publicada en 1874, Lejos del mundanal ruido), presentada nuevamente por capítulos.

Pese al título de la obra, Tamara Drewe es una historia coral, donde el peso del protagonismo está repartido entre varios personajes, todos muy bien retratados, perfilados y presentados. Desde un buen principio vamos a conocer las interioridades de todos ellos, o al menos todo lo que necesitamos saber para pasar al desarrollo propiamente dicho del argumento. Los detalles que faltan los averiguaremos de primera mano, poco a poco, gracias a las diferentes intervenciones de cada uno de los actores. No se nos escapará nada, no se nos ocultará nada, todo bien evidente, bien clarito y bien masticado. No hay elipsis, no hay juegos, no se busca la implicación del lector, ni se le exige nada que no sea dejarse llevar y escuchar los relatos personales que irán complementándose hasta dar forma al puzzle.

Además, y si eso no fuera suficiente, también importa mucho el cómo se nos cuenta todo eso. Hay extractos de diarios personales, de cartas, columnas de periódico, correos electrónicos, textos y más textos. Recursos que se han calificado de originales, pero que yo veo más bien como una incapacidad de la autora para narrar utilizando sólo las herramienta puras de la historieta. Creo en la mezcla, en la experimentación, sin embargo aquí no hay riesgo, hay conformismo, soluciones rápidas y poco atrevidas. En muchas páginas los dibujos, pulcros, límpidos (que me recuerdan horrores a los que ilustraban mis libros de la asignatura de inglés en el instituto), nos relatan exactamente lo mismo que los tres párrafos de texto a los que acompañan, entorpeciendo la lectura, haciéndola más farragosa. Demasiado perfecto, como la rinoplastia de Tamara Drewe.


23/9/09

La jugada polémica

Primero hay que leer el artículo de Vicente Molina Foix reproducido en Es muy de cómic. Y después, y si tienen mucho tiempo libre, se pueden pasar por aquí.

18/9/09

Qué tiempos aquellos

Sí, es él. Don Francisco Ibáñez tal como era en 1956. Lo he visto aquí.

Veinte años no es nada


Entre 1991 y 1992 Planeta De Agostini editó algunas de las colecciones de la desaparecida editorial norteamericana Eclipse, sello creado al alimón por Cat Yronwood y Dean Mullaney. Entre los títulos elegidos destacaba, además del estupendo Miracleman, la serie de Scout McCloud Zot!, una historieta a medio camino entre los superhéroes y la ciencia ficción, por situarla en algún lado. Esa nueva línea que pretendía diversificar el plan editorial de Planeta más allá de Marvel, fue aprovechada por Antonio Martín, que por aquel entonces era el director editorial de la casa, para debutar como columnista. Así desde el primer número de Zot!, los correos de los lectores se vieron acompañados por una breve columna mensual titulada “Desde la penumbra”, en la que Martín trataba de dar su visión acerca del panorama editorial español. Leer hoy, diecisiete años después, aquellos artículos nos demuestra un hecho incontestable, estamos en un momento muy dulce para los tebeos en España. Por poner un ejemplo bien elocuente, Martín se lamentaba, en uno de tantas columnas, de los problemas que tenían editoriales como Norma o Toutain para seguir adelante con algunas de sus cabeceras, y se despedía de la recién fallecida CIMOC asegurando que era la mejor revista que se había publicado nunca.

No es que ahora se den mejores condiciones para sacar a la calle nuevas revistas de historieta, precisamente, pero sí que la variedad de títulos, de géneros, de editoriales y de personajes es incomparable con la situación a principios de los años 90. De hecho la propia serie de Zot! en castellano se clausuraba en el número diez (julio de 1992), cerrando la etapa que McCloud había sacado originalmente en color. En esa décima entrega de “Desde la penumbra” Martín decía: “Con este número 10 acaba la primera saga de las aventuras de Zot, publicadas en los USA en color. Coronar esta etapa ha supuesto un arduo trabajo (a partir del nº 4 dejaron de llegarnos los materiales de reproducción de color) y hemos debido resolver muchos problemas gracias a las buenas artes de Montserrat Serra y de Pere Olivé, bajo supervisión americana, para poder ofrecer a los lectores Forum una edición igual a la original. ¡Uf! A partir de este momento, la segunda saga de Zot se publicó en los USA en blanco y negro… pero esa es otra historia, que por el momento no veremos aquí”.
Tenía razón Martín, pues hasta este año, 2009, aquellos que estamos peleados con el inglés, no habíamos tenido ocasión de leer el resto de las aventuras de Zot!, diecisieta años de espera, como digo, y ¿ha valido la pena? Evidentemente habría tenido más sentido conocer el trabajo de McCloud en su contexto, en el momento en el que el llamado cómic independiente empezaba a asentarse en el estrecho cacho de mercado que le dejaban entre Marvel y DC, sin embargo estas páginas no parecen haber envejecido nada mal. Estamos hablando de un material que empezó a serializarse en 1987, y que concluyó con el número 36, en 1991, o sea que cuando Planeta tradujo los primeros números, en Estados Unidos McCloud había dado por finalizada su aventura con Zot. Además, hacia tiempo que no habian sido reeditadas en inglés hasta la aparición de la gruesa compilación de Harper Collins, de la que ha partido la actual edición de Astiberri. Bueno, vale, pero ¿ha valido la pena?

23/4/09

El país de los tebeos

Esta foto de arriba ilustraba hace unas cuantas horas el especial que El País había preparado en su web sobre el día del libro. Ahora ya he llegado tarde para enlazarlo, pero es bonito que hayan elegido un rincón con tebeos de la editorial Mondadori (yo al menos reconozco uno de Juanjo Saez y otro de Miguel Brieva).

8/4/09

Luis Durán ante la puerta oscura


Son numerosos los tebeos que incluyen en alguna de sus páginas citas literarias, refranes, dichos populares, o extractos de discursos de algún personaje ilustre o, al menos, conocido. Lo que no había visto nunca es lo contrario: un libro que incluyera entre sus prolegómenos un texto sacado de un cómic. Es el caso de la novela de terror El mal, segunda parte de la saga de David Lozano La puerta oscura. En la plana novena, y justo después de las dedicatorias, podemos leer una frase extraída de El martín pescador de Luis Durán. Y a mi me ha llamado la atención.

17/3/09

Sobre Puigmiquel y Salvador Vázquez de Parga con retraso

Con mucho retraso, añadiría. Porque Ángel Puigmiquel, gran historietista, colaborador habitual de la revista Chicos, falleció el pasado dia 20, y Salvador Vázquez de Parga, historiador y teórico de la historieta española, autor de libros como Los cómics del franquismo (1980) o Los tebeos de aventuras en 200 portadas (1990), lo hizo el 22.
En otros ámbitos, en otras latitudes, el deceso de figuras de esta talla merecería mayor atención (y no sólo un breve obituario en El País). El primero por ser uno de los pocos representantes de la historieta española de la primera posguerra que todavía nos quedaban. Puigmiquel, nacido en 1922, inició su andadura en 1941, y dió vida, entre otros personajes, a los populares Pepe Carter y Coco. Pero para saber más, os dejo con un texto, precisamente, de Vázquez de Parga, y otro de Antonio Lara recuperado por Ricardo Vigueras.



El segundo por formar parte de esa generación de escritores (Martín, Gasca, Coma , Gubern, Cuadrado) que impulsaron la consideración artística e intelectual de los tebeos allá por los setenta, y de la que los que hoy firman blogs, páginas y libros sobre cómics somos en cierto modo herederos.

Y por muchas más razones.

12/2/09

Primeras razones para volver en mayo a Barcelona

Hace algunos años el Salón de Barcelona se celebraba siempre el primer fin de semana de mayo. Después ha ido retrasándose y adelantándose -entre abril y junio-, pero este año vuelve al mes primaveral por excelencia, aunque ahora sea a finales. Pero bueno, si el sol y el previsible buen tiempo no es razón suficiente para visitar Barcelona esos días voy a daros una más:


No, ya sé que no es muy guapo, la verdad. Pero dibuja de maravilla.

11/2/09

Mi primera entrada de 2009



Mucho tiempo sin pasar por aquí. Demasiado. Y las cosas se van acumulando. Hay mucho de lo que hablar pero poco tiempo para hacerlo. A ver... la última edición del Festival de Angulema, la colección de clásicos Bruguera de RBA, el fallo de los premios convocados por Sins Entido y Planeta De Agostini, o el 80 aniversario de Tintín, que cada cual ha celebrado a su manera (unos sacándole del armario, otros disfrazándose de él en una triste maniobra de homenaje, aunque alguno hay que se ha comportado como toca). También ha habido malas noticias, como el cierre definitivo de Con C de arte, uno de los mejores blogs sobre tebeos que se podía leer en castellano, la polémica sobre el futuro de Astérix (siempre es triste que los miembros de una familia se peleen ¿no?, y más si es por pasta), o el fallecimiento de Claude Moliterni.
Prometo no tardar tanto en aparecer por aquí.

18/12/08

Si pudiera ir a una exposición...

Iría a esta.


Está comisariada por Antonio Martín, y, además, en el enlace, se puede descargar un bonito archivo en pdf con unas cuantas portadas de muestra de revistas como Yumbo, Pulgarcito o Aventurero.

10/12/08

Roberto Segura

Reconozco que este cuaderno es un tanto curioso, y un punto caótico. Se nutre de comentarios sobre tebeos, es cierto, pero cada uno de ellos posee una naturaleza y encierra unos propósitos distintos. No es una página de actualidad -más que nada porque las noticias cuando se analizan se hace con retraso, y siempre a partir de información extraída de otras fuentes, nunca fruto de una exclusiva-, y tampoco puede ser entendida como una página de reseñas, pues las lecturas aquí tratadas no son tampoco novedades calentitas, y las entradas editadas se limitan a responder a la cuestión de si me han gustado o no, nada más.


Sin embargo hay noticias que es obligado comentar, sean o no del día. Hace un rato me he enterado, via La cárcel de papel, del fallecimiento de Roberto Segura, del que ya se han hecho eco también en Tebeosfera. Hace poco hablábamos del centenario del nacimiento de Josep Escobar, y decía yo que éste e Ibáñez eran los pilares de las publicaciones Bruguera que yo leía, pero que en casa preferíamos otras firmas, como la del propio Segura, sin ir más lejos. Y las razones eran muchas.
Las chicas guapas de Segura, tanto la señora de Alcorcón, como la novia de Rigoberto Picaporte, como Lily, o como las chicas de La Panda (Margie y Lupita) eran las más guapas de todas cuantas podíamos encontrar en las páginas de esas revistas. Era una belleza real, palpable, nada de exageraciones tipo Vázquez o Raf, féminas demasiado estilizadas, irreales. Además, al lado de sus ridículos partenaires todavía destacaban más.

Las viñetas de Segura eran puro dinamismo, eran pura diversión. Las persecuciones antológicas. Y cuando se empeñaba en que alguno de sus personajes hiciera el ridículo (siempre como consecuencia de patéticas aspiraciones sociales de tres al cuarto), lo lograba con creces.
Era bueno Segura, muy bueno. Cualquier día de estos, si la SGAE me lo permite escaneo algunas de sus mejores páginas y lo hablamos. De momento lo mejor que podemos hacer es leerle, y para aquellos que no sepan de qué les estoy hablando, pueden empezar por aqui.

4/12/08

Foto a foto

Fue noticia hace una semana, más o menos: la revista Life hacia accesible su archivo fotográfico a traves de Google. Concretamente aqui se puede consultar un extensísimo repertorio de instantáneas desde la década de 1860 hasta la actualidad. Como el vicio es el vicio, no he podido evitar buscar algunas relacionadas con la historieta. Y se encuentran cosas muy curiosas, desde un extenso reportaje a las sesiones de control del Congreso a las revistas de cómics en los años cincuenta hasta retratos de algunos ilustradores ilustres como este de Chester Gould en el jardín de su casa, junto al cementerio de víctimas de Dick Tracy, o este otro de Walt Kelly fumándose un habano.



Pero más curiosa es esta portada de la propia revista que data del 14 de marzo de 1988, cuando se cumplian cincuenta años del nacimiento de Superman. Su autor, un artista "hot" del momento: John Byrne.

20/11/08

Se busca... la provocación


Cuando reseño algún cómic, e intento explicar qué es lo que me gusta y qué es lo que no me gusta del mismo, procuro no desvelar demasiado acerca de su trama. En ocasiones es complicado no hacerlo pues las virtudes y los defectos se esconden también en el desarrollo del argumento. Hoy no va a ser el caso, hoy tenía previsto hablar de Wanted (Se busca), de Mark Millar y J. G. Jones, el tebeo que supuestamente ha inspirado una de las últimas películas de Angelina Jolie y Morgan Freeman, así que si no lo has leído tal vez no te convendría seguir leyendo.

En principio no tenia demasiado interés por dicho cómic, entre otras cosas por la mala pinta del trailer promocional de la película, precisamente, pero un conocido me habló bastante bien de él, y me lo vendió como una obra radical y transgresora. Una vez finiquitadas las ciento-y-pico páginas (extras incluidos) he de reconocer que los gustos de ese conocido distan bastante de los mios. ¿Transgresora? Yo entiendo como transgresora una obra que se sale de los límites que se suelen aplicar a las obras de género, entiendo que va más allá de manera justificada, porque la historia así lo exige, porque la evolución de los personajes obliga a la historia a virar de forma radical. Por lo visto, este conocido mio no lo ve igual, para él transgredir quiere decir soltar tacos sin ton ni son, salpicar de sangre viñeta sí y viñeta también, presentar a personajes "radicales" como un ser hecho de mierda u otro dominado literalmente por su lenguaraz entrepierna. Una sarta de tonterias que desvirtúa lo que podría haber sido una buena historia. De hecho, y aqui estoy de acuerdo con lo que dijo en su dia Álvaro Pons, el punto de partida, ese mundo sin superhéroes, derrotados definitivamente por sus archienemigos, que han pasado a controlar el cotarro, me pareció una excelente idea.
¿Es más adulto un cómic porque se utilice más veces la palabra "puta"? Tal vez si hubiera descubierto Wanted por mi mismo, sin recomendaciones de por medio, habría disfrutado más de su lectura.

19/11/08

La noticia del dia (de ayer)

Sí, exacto, vamos a hablar del Premio Nacional de Historieta. Como ya sabrá todo el mundo el galardón ha recaido en Arrugas, obra del valenciano Paco Roca editada por Astiberri en 2007. Ya el día anterior, el lunes, la agencia EFE hablaba de los tres favoritos a recibir tal distinción en su segundo año, uno era Roca, obviamente, y los otros dos Miguel Gallardo (Maria y yo) y Carlos Giménez (36-39: Malos tiempos). Al final, y según las noticias aparecidas ayer, se coló de rondón Alfons López y su particular homenaje a La familia Ulises.


Arrugas consigue así el que puede ser el máximo galardón que existe en España para una historieta. Un premio más para un tebeo que obtuvo en su momento dos estatuillas en el Saló de Barcelona, amén del Premio de la Crítica, y el reciente reconocimiento obtenido en Lucca. Se puede decir, pues, que Roca ha conseguido la unanimidad de los jurados y los votantes, ya que en las famosas listas de lo mejor de 2007 (me vienen a la cabeza la de Entrecomics, o la de La cárcel de papel), también estaba bien colocado.
Arrugas es un buen tebeo, no hay duda. Aborda un tema espinoso con tacto, sensibilidad y mesura. No abusa del drama, es cierto, y se basa, según declaraciones del propio autor, en vivencias de enfermos reales. Sin embargo, algo falla. El discurso es demasiado anecdótico, se apoya en exceso en momentos concretos, en hechos concretos (algunos demasiado increíbles, o fuera de lugar, como el famoso episodio de la escapada en coche), buscando mostrar, de ese modo, la evolución de la enfermedad en el protagonista. Un personaje éste un tanto plano, de quién conocemos bien poco, demasiado poco como para cogerle cariño, y que se ve rodeado de estereotipos (el deportista, el sinvergüenza simpático, la abuela que se niega a reconocer que no recibe visitas).


En el supuesto que yo hubiera formadoparte del jurado (algo que no pasará jamás, no os preocupéis) mi voto habría sido para María y yo. Teniendo en cuenta que narra también una experiencia vital con una persona discapacitada (en este caso una niña autista), el trabajo de Gallardo se presenta, en cambio, de un modo totalmente original, rompedor estética y narrativamente. Se inicia el relato a partir de unas vacaciones del propio Gallardo con su hija de doce años, María, y a renglón seguido toma ese punto de partida para explicarnos con profusión de detalles, con una implicación sentimental mucho más fuerte, el particular mundo de la niña.

Lo que sí que queda claro, con el fallo de dicho premio, es que Astiberri es la mejor editorial que existe actualmente en el panorama nacional, no hay más que echarle un vistazo a su catálogo para darse cuenta de lo que digo. No es casualidad que ambas obras, la de Roca y la de Gallardo, hayan aparecido bajo este sello, como lo han hecho las de Rubín, Alberto Vázquez, Alfonso Zapico, Mauro Entrialgo, o Ramón Boldú. Por no hablar de Trondheim, Peeters, Jason, Kuper, Delisle, o Katchor.

4/11/08

Solís en el laberinto de Las Hurdes

En la edición madrileña de Mondosonoro de este mes podéis leer un breve artículo sobre Fermín Solis y su nueva obra: Buñuel en el laberinto de las tortugas. Aquí, además, os reproduzco la entrevista íntegra.


Gually: El hecho de que este nuevo trabajo aparezca justo cuando se cumplen veinticinco años de la muerte de Luis Buñuel ¿Es casualidad? La obra, además, está editada (primorosamente) por una editorial institucional, ¿podemos entender que se trata de un encargo?, ¿cómo nació el proyecto?

Fermín Solis: Pues sí, todo es fruto de la casualidad. Igual que la película, que se hizo gracias al azar de un boleto de lotería premiado, este libro tiene un par de golpes de suerte a sus espaldas. Tengo que aclarar que no se trata de un encargo, yo estaba escribiendo el guión de mi nuevo tebeo y quería hacer algo un poco más profundo, cambiar de registro tanto en el guión como en el dibujo. Viajé por las Hurdes buscando una historia que contar. Las Hurdes están a menos de dos horas de viaje de donde vivo y yo nunca había visitado aquella región, pensé que tal vez podría encontrar una buena histora inspirada en aquel lugar, y fue allí cuando surgió el tema de Buñuel y la película que hizo en 1933. El libro iba a editarlo una conocida editorial de comics, ya estaban preparando hasta el contrato, pero un día al ir a buscar documentación a la Filmoteca de Extremadura, el director de ésta ojeó el proyecto y me comentó que en 2008 se cumplían 75 años del rodaje de la película "Las Hurdes tierra sin pan" y 25 años de la muerte de Buñuel. Se encaprichó con el proyecto y me dijo que la Filmoteca editaba el libro y que me subvencionaba todo el trabajo la Junta de Extremadura, con la condición de que el libro lo sacara una editorial extremeña. Yo acepté pero también puse una condición, total libertad para hablar de Buñuel y las Hurdes. La coincidencia de fechas fue el primer golpe de suerte, el segundo fue que el director del Centro de Documentación de las Hurdes buscaba un dibujante para plasmar en viñetas algunos fotogramas de la película, al hablarle del libro que estaba haciendo quedó encantando y también participó en el proyecto. A mí el hecho de que un hurdano como José Pedro Domínguez haya estado implicado en el proceso y que esté contento con el resultado final del libro es un honor.




G: Imagino que el proceso de documentación habrá sido exhaustivo, largo, e incluso tedioso en determinados momentos. ¿Cómo procediste?, ¿cual fue tu método de trabajo?


FS: A mí no me resultó nada tedioso, es más me ha gustado tanto que no descarto continuar haciendo tebeos que precisen documentación, he aprendido cantidad de cosas del París de los años 30, de la Segunda República, del mismo Buñuel… Hay muchos detalles en el libro y guiños a los conocedores del peculiar mundo de Buñuel y su obra. Como dices ha sido un trabajo exhaustivo y minucioso. Busqué documentación en muchos sitios y hablé con mucha gente que había escrito sobre Buñuel o Las Hurdes. Procuraba alternar la escritura del guión con el dibujo o hacía pequeños story boards y luego los pasaba a limpio. Soy incapaz de escribir todo el guión detalladamente de principio a fin, aunque tenía claros cuales iban a ser los tres bloques principales de la obra desde el principio.



G: La complejidad de Buñuel como artista y su prestigio ¿no te asustó? ¿cuáles son las principales diferencias entre trabajar con personajes totalmente ficticios –creados por ti-, a hacerlo con personajes reales, con toda su biografía a rastras?


FS: No me asustó porque para mí Buñuel y su obra eran completos desconocidos, si tuviese que empezar ahora mismo con todo lo que sé sobre Buñuel me daría pánico, no sabría cómo plasmar una personalidad tan compleja y contradictoria. Desde el primer momento pensé en Buñuel como un personaje ficticio, como si fuese cualquier otro de mis personajes y lo mismo hice con Ramón Acín y con los otros miembros del rodaje (de los que por cierto apenas existen datos biográficos) Lo que hacía era que les iba dando rasgos de su biografía a su personalidad. Hace poco he leído Louis Riel y Chester Brown debió hacer algo parecido, crear un personaje basándose en un montón de datos biográficos.


G: Tu estilo de dibujo para Buñuel en el laberinto de las tortugas es bien diferente a tus tebeos inmediatamente anteriores (Las pelusas de mi ombligo o Lunas de papel). Así lo requería la historia ¿no? Un trazo más fino, más elegante, más cuidado, menos espontáneo ¿estas de acuerdo?

FS: Tuve que adaptar el dibujo a la historia que iba a contar, necesitaba dibujar personajes más realistas, cosa que me resulta bastante difícil, además tenía que dibujar París en los años 30, eso precisaba muchísima documentación y el paisaje hurdano, las alquerías, cabras, burros… El rostro de Buñuel sufre una evolución desde las primeras viñetas a las últimas. Esa asimetría suya… De nuevo he trabajado en un formato grande que permite hacer un dibujo más detallado, aunque hasta que di con el estilo que buscaba empecé el tebeo como 3 ó 4 veces, de hecho tengo toda la parte de París dibujada en otro estilo, con plumilla y aguada, pero al final lo descarté y volví a empezar con el estilo que se ve en el libro.

G: Las buenas críticas supongo que siempre sientan bien, y este libro en concreto ha sido muy bien acogido. ¿Estamos más predispuestos los críticos/teóricos/periodistas a elogiar un cómic con un argumento dramático que a una comedia? ¿entiendes que se ha prestado mayor atención a Buñuel en el laberinto de las tortugas que a tus otros cómics?

FS: Uno de los mayores elogios que he recibido por el libro ha sido un correo que me envió Max al que le encantó el libro. Él hasta ahora (creo) no se había fijado demasiado en mi obra. Algo así ha sucedido con la crítica. Se ha prestado mayor atención a este libro, pero por otra parte es algo lógico, por un lado los lectores y críticos que siguen mi obra desde el principio estaban esperando algo así, un paso adelante, una obra más madura. Por otro lado otros medios como la prensa o la televisión que ahora hablan de lo tebeos porque está de moda, han visto en el libro algo atractivo, el formato, está bien editado, Buñuel sigue siendo una figura muy importante… Si ha salido una reseña hasta en Esquire. Respecto a si los críticos elogian más una obra con argumento dramático, creo que en la mayoría de las ocasiones así es.

29/10/08

1908 - 1958

¿Hay alguien ahi? No sé muy bien si todo lo que aquí expongo lo lee alguien, aparte de mí, claro. Al no ser un blog comiquero centrado en las novedades ni en las noticias pues aporta más bien poco, viene a ser un rinconcito donde hablo (casi) solo. En fin, eso no impedirá que siga escribiendo sobre tebeos siempre que me venga en gana, y si el resultado es o no interesante pues que lo juzguen los demás.

Los lectores de historietas no podemos obviar que detrás de nuestro vicio, nuestra afición, existe un componente nostálgico ciertamente importante. Y hoy, llevado por ese sentimiento, me asomo a mi tribuna para conmemorar dos aniversarios que merecen celebración pública, y también privada. El primero, el centenario del nacimiento de Josep Escobar, el popular responsable de Zipi y Zape, Carpanta o Petra, criada para todo. Escobar era, para mi, uno de los pilares de las revistas Bruguera que consumiamos en familia (el otro, como no, era Ibáñez). Eso no significa que fueran estos mis dos autores favoritos. De hecho Raf, Segura, Jan, Vázquez o Fresno (el de Benito Boniato) me gustaban bastante más. Sin embargo Escobar era una presencia constante en cualquier cabecera de la editorial. Reconozco que de entre sus creaciones prefería a los personajes menos populares, entre otras cosas porqué Carpanta y los hermanos Zapatilla (los hijos de Don Pantunflo, vamos) me sonaban reiterativos. El primero siempre hambriento, soñando con pollos y bocatas, y los segundos obsesionados con el futbol y con eludir el cuarto de los ratones. Con el tiempo, descubrí que tanto uno como los otros eran consecuencia lógica de la posguerra, y leyendo ejemplares antiguos de Pulgarcito conocí el verdadero carácter del universo de Escobar. También me ayudó, y mucho, el libro de Joan Manuel Soldevilla El pare de Carpanta i Zipi y Zape.

Se cumplen también ahora cincuenta años desde la primera aparición de Los pitufos, la obra maestra de Peyo. Sí, obra maestra, ni me he equivocado ni exagero. Obra maestra del tebeo juvenil, claro. Como Spirou y Fantasio, como Tintín, como Astérix. Junto con Las aventuras de Johan y Pirluit (magníficos El sortilegio de Malasombra o El anillo de los Castellac), los álbumes de Los Pitufos realizados por Peyo -dejemos de lado los producidos tras su fallecimiento-, son un ejemplo excelente del buen tebeo para menores. Son divertidos, entretenidos, trepidantes y críticos. A mí, en concreto hay uno que me alucina cada vez que lo releo. Es Pitufo verde y verde pitufo, o hasta donde puede llegar la estupidez de las personas. Y le tengo especial aprecio porque lo considero el mejor ensayo para entender el absurdo conflicto lingüístico que se vive, de vez en cuando, en Valencia a propósito del valenciano y el catalán.