23/11/16

Reseñando: Intemperie, de Javi Rey


Intemperie, el cómic basado en la novela homónima de Jesús Carrasco, es por diferentes motivos un producto poco habitual. Para empezar, surge como una propuesta editorial al dibujante Javi Rey, y no de una iniciativa personal de éste, que suele ser como se gestan este tipo de proyectos (el sello Seix Barral, bajo el que se publicó el original, y Planeta Cómic pertenecen al mismo grupo empresarial). Por otro lado, ha gozado de cierta promoción mediática, algo a lo que algunos editores parecen renuentes, pues consideran que remitir unos centenares de copias de prensa a los pocos divulgadores/críticos (elijan la denominación que prefieran) dedicados a reseñar y comentar las novedades supone una absurda inversión sin contrapartidas, que solo ayuda a incrementar, creen, las colecciones privadas de esos divulgadores/críticos. Y, finalmente, pertenece a un género olvidado, cuando no tildado de anticuado, el wéstern.


Soy de los que piensan que para que un relato pueda ser englobado dentro de esa última categoría, no tiene porque desarrollarse en el oeste norteamericano a finales del siglo XIX, sino que hay otros componentes ficcionales que los caracterizan. La historia que nos ocupa es la de un fugitivo, sobre cuyo paradero se ha puesto precio, que huye por paisajes inhóspitos -grandes extensiones de terreno desértico-, que tropieza en su fuga con un hombre errante, y con el que emprenderá un viaje hacia el norte tratando de despistar al alguacil y a sus ayudantes. Si esa descripción no se corresponde con una de vaqueros, independientemente que se sitúe, en este caso, en la meseta castellana en épocas más recientes, que baje John Ford y lo vea. Para cerrar la cuestión, solo un argumento más a mi favor. En las páginas finales del libro, se incluye una entrevista con Carrasco y Rey, los dos responsables (un detalle que reafirma el cuidado y el interés que se ha puesto en el resultado final), y el novelista, cuando se le pregunta por sus influencias, habla de los escritores norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX, citando específicamente a Raymond Carver y, atención, a Cormac McCarthy, el último cowboy de la literatura estadounidense contemporánea.


Es comprensible, cuando nos hallamos ante adaptaciones de obras literarias, que se plantee como asunto clave el grado de fidelidad respecto al modelo que ha servido de inspiración. Sin embargo, llega un punto, en traslaciones entre medios expresivos, en que, a la larga, esa es una cuestión baladí. Pese a las similitudes que se les quiera encontrar, cómic y literatura utilizan -¡vaya un descubrimiento!- unas herramientas cada vez más divergentes. Las buenas traducciones de un lenguaje a otro no son las que copian al pie de la letra sino las que, haciendo uso de los recursos propios, saben encontrar el tono, el espíritu, que mejor se ajuste. En ese punto, Rey no arriesga. Es un dibujante muy capaz, de corte clásico, y apuesta por una estructura tradicional, efectiva, y una narratividad lineal, con escasas interrupciones (las pesadillas del crío protagonista y los intersticios entre capítulos). ¿Se pueden tildar de defectos esas características? Para quien no le gusten sí, claro, pero personalmente las considero las más adecuadas. Al tomar esas decisiones ha logrado crear su propia Intemperie respetando lo que Carrasco pretendía al dar forma a su novela. La historieta resultante renuncia a la verbalización –incluso a las onomatopeyas- buscando su fuerza principalmente en los silencios y las elipsis. La presencia de las palabras se limita a momentos de extrema necesidad y solo para aportar información que las imágenes no transmiten. Sentimientos, inquietudes, miedos e inseguridades se dibujan del mismo modo que las acciones, llegando a transfigurar a los personajes.



Con Intemperie, Javi Rey se puede convertir en un descubrimiento. Su caso, como su última obra, tampoco es usual. Según reconoce, no fue el típico lector de tebeos de toda la vida, sino que recorrió el camino inverso, y descubrió la capacidad de la historieta con lecturas más maduras (él pone el ejemplo de Trazo de tiza). A partir de ahí se forma como historietista y empieza a trabajar para el mercado francés, en concreto para Dupuis, con la miniserie ¡Adelante!, con Frank Giroud, que aquí recogió Norma en un tomo, y con Un maillot pour l’Algérie, con Bertrand Galic y Kris, aparecida este mismo año. Ahora, y en un tiempo récord, ha dado un paso enorme hacia su consolidación.

8/11/12

Conversaciones perdidas: Jorge García y Fidel Martínez

Tras un pequeño paréntesis regresan a sus pantallas las conversaciones perdidas. Para hoy les toca el turno a dos autores españoles: Jorge García y Fidel Martínez, responsables en su momento de aquella grata sorpresa que fue Cuerda de presas. La entrevista no apareció como tal, sino como artículo en el número de febrero de 2006 de Mondosonoro.

ENTRE SOMBRAS


Como lector de tebeos, y conocedor de los mecanismos de nuestro mercado, me sorprendió mucho la audacia de vuestro trabajo, entre otras cosas por lo jóvenes que sois y por el tema que tratáis. Es como si Cuerda de presas no encajara dentro de las tendencias actuales de nuestra historieta joven (autobiografías, revisión de géneros clásicos, …). ¿Qué opináis?

JORGE GARCÍA- Es cierto que en la historieta actual hay sobredosis de nostalgia y melancolía, en parte por elección personal de algunos autores, en parte como reflejo de una moda cuyos máximos exponentes proceden de Francia y Estados Unidos. Pero al mismo tiempo existen otras muchas tendencias que conviven al unísono en este país. En ese sentido, Cuerda de presas sería una más. Si percibes esta obra como algo singular es, seguramente, porque nuestros referentes no son estrictamente contemporáneos, ni pertenecen en su mayoría al ámbito de los tebeos.

FIDEL MARTÍNEZ- Cuerda de Presas es de esos libros que piden ser contados sin concesiones. Lo que me sedujo de la propuesta de Jorge es que nadie parecía haberse preocupado por esa parcela de la historia de España con anterioridad. Denunciar este hecho era, por encima de cualquier coartada política, un compromiso ético y moral. Y creo que utilizar la historieta como vehículo de reflexión ha sido una idea acertada, pues se trata de un medio que ambos amamos, que conocemos y que ya ha demostrado con creces que es tan adecuado para articular este tipo de ideas como cualquier otro medio de expresión. Art Spiegelman ya lo demostró con su reconocido Maus.
No sé si lo que hemos hecho encaja o no con el panorama de la historieta española, porque no estoy muy al tanto de él. Tampoco creo que sea muy importante, siempre que creas que lo que quieres contar merece la pena ser contado y ayuda a renovar un medio que parece estancado en el ámbito del entretenimiento. Yo comencé leyendo cómics de superhéroes, como muchos aficionados de mi generación; pero a medida que iba creciendo mis gustos evolucionaban conmigo y parece como si la historieta, en gran medida, se hubiera quedado atrás en ese camino. Llegar a un público más adulto sería una gran respuesta a esa renovación que el género necesita con urgencia. ¿Por qué aquella generación que creció leyendo las aventuras de El Guerrero del Antifaz, El Jabato o el TBO ya no lee historietas? Las tendencias actuales responden a algunas de esas necesidades. Con el género autobiográfico hemos conseguido atraer la atención de un público básicamente adolescente y con la revisión de géneros clásicos perpetuamos el legado del propio medio adaptándolo a las necesidades de hoy en día.
Tal vez el tema que Jorge y yo hemos abordado no sea indicativo de lo que otros autores jóvenes están haciendo, pero la actual industria de la historieta en España es frágil y aún está en período de consolidación. Ahora comenzamos a tener la posibilidad de publicar cierto tipo de material que hace unos años era impensable, gracias también  a la política de editoriales de corte independiente como Astiberri, Sinsentido, Ariadna Editoral  o De Ponent. Quizás sólo sea cuestión de tiempo y, dentro de poco, otros autores se animen a trabajar en una línea parecida.
Por el momento me conformo con que Cuerda de Presas pueda atraer a nuevos lectores o a algunos de esos que en algún momento dejaron de interesarse por el medio, porque sus posibilidades son, desde luego, muy amplias.

Tengo entendido que tú, Jorge, te pusiste en contacto con Fidel después de haber leído un trabajo suyo premiado por el Injuve ¿Qué es lo que te llamó la atención de su estilo? ¿Creíste desde el principio que se ajustaría tan bien a aquello que querías contar?

JG- A simple vista, aquel trabajo revelaba a un artista inquieto y vigoroso, con una marcada inclinación hacia el expresionismo. Por otra parte, siempre me han atraído los autores capaces de modificar su estilo para sugerir una atmósfera determinada en cada relato. Fidel tiene esa capacidad: los elementos fundamentales de la historia le dictan la forma gráfica que ésta va a tener. Por ese motivo, Cuerda de presas tiene once estilos distintos.

¿Cómo funcionó la labor previa de documentación e investigación? ¿A qué fuentes acudisteis?

JG- El punto de partida fue el ensayo Irredentas del historiador Ricard Vinyes. También consulté los testimonios de presas recogidos por Tomasa Cuevas durante los años setenta y ochenta del siglo pasado, así como el libro Rojas de Mary Nash, La voz dormida de Dulce Chacón, monografías sobre la cárcel de Ventas en Madrid... Sin embargo, el “tono” del álbum lo encontré en una novela sin apenas relación con el tema: El furgón de los locos del uruguayo Carlos Liscano. En esta obra, el autor rememora su cautiverio en el Penal de la Libertad en Montevideo. Me impresionó la frialdad de su prosa e intenté reproducirla en los relatos de Cuerda de presas.

FM- Para dibujar los personajes y los escenarios yo recurría a fotocopias de imágenes de la época que Jorge me enviaba junto a los guiones y que complementaban sus textos, buscando una base verosímil donde desarrollar los acontecimientos narrados. Básicamente eso era lo único con que podíamos contar: fotografías de la guerra civil que en pocas ocasiones hacían referencia a las presas del régimen. El resto, prácticamente, lo tuve que poner yo mismo.
Lo maravilloso de este lenguaje es que con pocos recursos puedes poner en pie una escena que en otros medios seguramente no sería posible. Es también una manera de hacer que el lector participe más de eso que estás narrando, con lo que consigues implicarlo aún más en la historia. Soy de la opinión de que si eres muy riguroso a la hora de exponer los contenidos, muy detallista en los dibujos que haces, te estás distanciando de él porque no le estás obligando a que ponga algo de su parte en la lectura.

¿Qué tal fue trabajar en pareja? ¿Teníais experiencia previa en este sentido? ¿Cuál era la dinámica de trabajo entre vosotros? ¿Repetiréis?
                                                                                       
JG- Antes de trabajar con Fidel, yo ya había colaborado con una decena de autores. El formato de los guiones era siempre el mismo: una descripción detallada del contenido de las viñetas y su ubicación en la página, y los diálogos o textos de apoyo que debían acompañarlas. Sin embargo, en cada historia procuraba hacer hincapié en los puntos fuertes del dibujante. En el caso de Fidel, traté de sugerirle imágenes con fuertes contrastes de luz que acentuaran la atmósfera asfixiante de los relatos. Como suele ocurrir con la gente dotada de una gracia especial, Fidel llevó todo mucho más lejos.
                                
FM- Cuando trabajas con Jorge tienes la sensación de estar haciéndolo con alguien que se toma realmente en serio su trabajo y que pone lo máximo de sí mismo en cada una de las frases que escribe; por eso sus guiones resultan tan rigurosos, con una extensa y detallada descripción de ambientes y personajes. Sin embargo, siempre me sentí con total libertad para realizar las modificaciones que creyese oportunas. Nunca mostró reticencia alguna por nada de lo que hice y eso es de agradecer para alguien que, como yo, no está acostumbrado a colaborar con escritores.
De hecho, ahora puedo decir que, además de realizar una labor conjunta con un escritor de talento, lo hago con un magnífico amigo, porque al contrario de lo que me había ocurrido en ocasiones anteriores en las que había colaborado con un guionista, solía existir una relación previa de amistad, y cuando Jorge me propuso el proyecto de Cuerda de Presas yo no lo conocía de nada. Así que todo se presentó inicialmente como una relación meramente profesional. Con el transcurso del tiempo descubriría esa maravillosa dimensión humana que posee, que es la que le da ese toque tan especial a cada una de las historias del libro.
Ahora estamos haciendo una incursión en el género negro, dando un giro en el tema con respecto a Cuerda de Presas, y en mi caso pensando en disfrutar metiéndole mano a una iconografía tan fascinante. ¿Nuestros referentes? Capote, Chandler, McCoy… y muchos otros que no tienen que ver exclusivamente con el medio literario, porque no queremos ceñirnos únicamente a los clásicos. De ahí quizás salgan un par de álbumes, uno de historias cortas, en la línea de Cuerda de Presas y otro que desarrolle un único relato, siguiendo el estándar habitual.
También nos gustaría plantear un personaje que nos diera juego para realizar una serie de álbumes con continuidad en el mercado. Eso nos permitiría concentrar nuestra energía en algo más concreto, en la estela de Corto Maltés de Hugo Pratt o Alack Sinner de Muñoz y Sampayo.


¿Por qué elegisteis el formato de historieta corta? ¿Tal vez porque resulta más impactante a la hora de narrar episodios históricos de este calibre?

FM- Porque te permite experimentar con la gráfica. A veces resulta aburrido estar un año trabajando de la misma manera, sobre todo si sólo te encargas del dibujo. Puede ser muy tedioso y al final acabas perdiendo interés en el proyecto. Si Jorge escribía historias cortas porque tenía muchas cosas que contar a través de la palabra, yo pensaba hacer lo mismo con la imagen. No sólo era importante la forma en la que íbamos a contarle al lector todo aquello, sino también cómo deberíamos mostrárselo. Y como mi gráfica es bastante expresiva, creo que ha ayudado a que las historias resulten más impactantes aún, como tú mencionas.

JG- En mi caso, esa elección fue fruto del miedo al fracaso: en aquel momento era incapaz de desarrollar con éxito una historia larga. Para mí era fundamental que la sustancia de la obra quedase lo más clara posible, y eso sólo podía garantizarlo en las “distancias cortas”. Aun ahora me aterra enfrentarme a una historia larga.

¿Astiberri se interesó desde el principio en editarlo?

FM- Sí, se mostraron bastante entusiasmados con las páginas que les enviamos. Al principio lo planteamos como un proyecto de unas 50 páginas porque pensábamos que no les publicarían nada más extenso a un par de novatos como nosotros... ¡Y ellos nos sorprendieron pidiéndonos un mínimo de 80 páginas!
Por lo general las editoriales no suelen apostar tan fuerte en estas situaciones. Más que nada porque supone un riesgo en todos los sentidos. Nosotros pensábamos apoyarnos en las subvenciones que el Injuve concede a los autores premiados en sus certámenes. Finalmente no hizo falta porque la editorial decidió correr con los gastos de la edición.
Si unimos eso al hecho de que contábamos con una absoluta libertad creativa, quedaba bastante claro que la gente de Astiberri era la idónea para publicar el libro. Esperemos que sigan apoyándonos en el futuro.

Y ahora una pregunta obligada ¿cuáles son vuestros planes de futuro?

FM- Diseñar, diseñar, diseñar... y en mi tiempo libre dibujar historieta, porque actualmente no existe otra manera de compaginar los negocios y el placer. Por tanto, eso haré... Eso y soñar con que algún día seré un profesional del medio, lo cual resulta irónico si pensamos que allá por los años 40 o 50 la gente que se ganaba la vida con esto de las viñetas aspiraba a ser ilustrador en el Saturday Evening Post o en alguno de los periódicos y revistas más prestigiosos de la época, considerando su paso por la industria del cómic más como un trámite que como una aspiración de futuro.

JG- Yo tengo el sueño de ganarme la vida con la historieta en el mercado francés. Para conseguirlo, además de los proyectos a los que antes aludió Fidel, estoy preparando junto al dibujante Pedro Rodríguez el primer álbum de una serie sobre las aventuras infantiles de cierto escritor del siglo XIX. Por otro lado, hay un par de obras pendientes con autores como Luis García (para quien escribí un guión sobre el genocidio de Ruanda) y Ángel de la Calle (con quien estoy colaborando en un relato breve sobre la Guerra Civil y el archivo de Salamanca).

18/10/12

Conversaciones perdidas: Junji Ito

Aprovechando la cercanía del Salón del Manga, y que entre las muchas novedades anunciadas destacan unos cuantos títulos del llamado terror adulto (con Kago y Maruo a la cabeza), he decidido desempolvar una olvidada entrevista con Junji Ito publicada en Mondosonoro a finales de 2004. La excusa, cómo no, era que Planeta estaba editando los tomos de Uzumaki.

UN MUNDO EN ESPIRAL

Fotografía tomada de la página web Brainstomping

¿Te sientes parte de la nueva corriente de horror japonés que está ahora tan de moda tanto en los cómics como en el cine?

No sé si formo parte de esa nueva ola de horror, pero sé que tengo muchos fans a quienes realmente les gusta mi trabajo. Esa es mi mayor recompensa, y su apoyo me proporciona energía para continuar. Estoy muy agradecido a mis lectores. Para mí son como una especie de familia. Espero poder seguir construyendo mi mundo para ellos.

¿Qué piensas acerca de las adaptaciones cinematográficas de tus obras?

Estoy muy contento con el hecho de que mis tebeos se adapten al cine porque me encantan las películas. Supervisar el guión o asistir al rodaje de alguna escena es una experiencia maravillosa. En cuanto a los resultados … no son demasiado buenos, creo. Teníamos problemas con el casting o con la adaptación del cómic a la imagen real.

Yo puedo dibujar sobre el papel a mi gusto, pero en imagen real es más difícil. Sin tener en cuenta si mi trabajo es bueno o no, la mayoría de películas que se han hecho sobre él no son demasiado recomendables, aunque hay algunas que me gustan.

¿Conoces las ediciones extranjeras de tus trabajos? ¿Qué opinión te merecen?

Veo ediciones extranjeras de mis trabajos constantemente. En ocasiones me resulta extraño ver los bocadillos rellenos de idiomas extranjeros. Pero estoy muy satisfecho, para mí es un placer. Sobre todo con la interesante adaptación de las onomatopeyas, estoy muy agradecido a la gente que se ocupa de ello. Ver ediciones extranjeras de mi trabajo es ver una cultura extranjera. Realmente interesante.


¿Eres lector habitual de manga? ¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Crees que te han influido como autor?

Actualmente no leo manga demasiado a menudo, no me interesa. Leo sobre todo novelas.

Mis autores favoritos, y que me han influido mucho, son los grandes nombres: Kazuo Umezu, Hideshi Hino, Shinichi Koga, Jiro Tsunoda, Shigeru Mizuki, y otros más. Muchos más. Especialmente destacable es la influencia de Umezu e Hino, que llegaron a fundirse conmigo, transformándose en mi sangre y mis huesos. De Umezu leía sus cómics desde muy pequeño. Su obra está muy arraigada en mi manera de pensar y de sentir, forma parte de mis entrañas. No puedo escapar de su influencia, o tal vez no lo necesite. Me gusta también Katsuhiro Otomo, pero no es un dibujante de terror.

En cuanto a novelistas estoy muy influenciado por Yasutaka Tsutsui y por el americano H. P. Lovecraft, de quien procuro adoptar su intencionalidad. Creó un maravilloso mundo propio, me descubrió un nuevo horror.

Tanto en Tomie como en Uzumaki los personajes principales son mujeres ¿crees que los roles femeninos son más interesantes para protagonizar historias de terror?

Pienso que las mujeres son protagonistas ideales para ser víctimas del terror. Esa es la manera de hacer terror de Kazuo Umezu. Le encanta.

Pero los hombres también son buenos protagonistas. Es posible hacer terror con ellos. En mi caso, me gusta más dibujar mujeres. No depende de géneros.


En tu última obra, Gyo, nos encontramos con una vertiente del horror más fantástica, alejado del terror mundano, común, de Uzumaki. ¿Tienes alguna preferencia como autor?

Gyo es una historia en la que los peces evolucionan hasta tener pies y entonces invaden la tierra. Lo que busco es más pánico que horror. Pretendo provocar en los lectores esa sensación de desconcierto que tenemos cuando no sabemos cual es la razón de nuestro miedo. Esos peces con pies pueden andar por ahí sin razón alguna o pueden tenerla y llegar hasta las últimas consecuencias.

En Gyo la historia se descontrola, igual que los peces. Soy consciente de que se me va de las manos. Pero prefiero Gyo, si no tengo en cuenta la opinión de la gente. Analizar el terror cotidiano es interesante pero al mismo tiempo me encantan las situaciones fantásticas. En Uzumaki la historia empieza con un tono más cotidiano, pero más adelante se aleja de él.

Mi origen es la fantasía. Puede que para escribir historias de miedo sea adecuado utilizar como punto de partida el día a día pero siempre opto por otro camino. No sé si es mejor así o no, pero sólo lo puedo hacer de esa manera.



17/9/12

I Congreso Internacional

Aunque se presentó a finales del pasado mes de agosto, yo me he enterado hoy. El grupo de investigación "HUM 753 Escritoras y escrituras" de la Universidad de Sevilla organiza el I Congreso Internacional de Cómic, que se celebrará en dicha ciudad del 15 al 17 de noviembre. Toda la información en este enlace.

7/9/12

Conversaciones perdidas: Dylan Horrocks

Para mí la lectura de Hicksville fue toda una sorpresa, posiblemente uno de los tebeos que más me marcó en su momento. Alucinado como estaba le propuse a Luis J. Menéndez -coordinador por aquel entonces de la primitiva web La guia del cómic- entrevistar a Dylan Horrocks, y así lo hice. Sólo han pasado diez años de nada, pero aqui os lo dejo. 

EL GENIO DE LAS ANTÍPODAS


A la espera de que algún avispado editor nos regale alguna de las joyas de las que Dylan Horrocks es capaz, hemos decidido dedicarle unos minutos a este narrador excelente. Amante fiel de los tebeos este joven neozelandés confiesa sus filias y sus fobias desde la otra parte del planeta.

Fotografía aparecida en The comics reporter

Todavía eres un artista desconocido para la mayoría de los lectores españoles de comics. Trataremos de presentarte. ¿Cómo describirías tu trabajo como historietista? ¿Cuales son tus principales influencias?

Mis influencias son demasiadas como para tratar de redactar una lista completa. El asunto está en que yo crecí leyendo tebeos por todos lados. A mi padre siempre le han gustado, así que nuestra casa estaba llena de comics, desde los del pato Donald de Carl Barks o Peanuts de Schulz hasta las reediciones de los comics del Capitán Marvel de los años cuarenta, pasando por los álbumes de Tintín y Astérix y algún número suelto de la revista Pilote. Y por supuesto Robert Crumb. Todas estas cosas se introdujeron en mi pequeña mente extraña (al parecer mis primeras palabras fueron “Donald Duck”) junto con material que yo había conseguido por mi parte (Sgt. Rock, 2000 AD, Jack Kirby, etc.). Aunque en realidad fue también mi padre quién me acercó al Cerebus de Dave Sim, al Spirit de Will Eisner, al Amphigorey de Edward Gorey, a todo tipo de lecturas. Es un buen padre.

Al pasar los años he absorbido muchas influencias diversas. Pero las últimas y mas fuertes, creo, son probablemente Tintín de Hergé, Peanuts, Robert Crumb, Moomins de Tove Jansson … Esos son los comics y los libros a los que acudo una y otra vez cuando necesito refrescar mi alma. Recientemente he quedado bastante impactado con Roy Crane, Howard Gray, Chester Brown, David B., Blutch, Baudoin, los ilustradores de libros infantiles como Tibor Gergeley y los elegantes tebeos románticos de la década de 1950 (Carmine Infantino, John Romita, etc.).

Tus trabajos más importantes son Hicksville y Atlas. Empezaremos con el primero. El crítico americano Chris Conroy escribió que Hicksville “no puede ser leído por alguien que no coma, viva y respire historieta”. En cierto sentido tiene razón pero creo que no es sólo una declaración de amor hacia el cómic, sino también hacia el arte en general y los artistas. ¿Tú que crees?

Siempre pensé que Hicksville probablemente sólo tenía sentido para aquella gente obsesionada con los comics, hasta que empecé a oír a gente que había regalado copias a sus amigos, sus familiares, sus mujeres, a gente que no lee tebeos. Y a esa gente les encantó. Ahora pienso que aunque para mí Hicksville es un poema de amor dedicado al cómic y a la creación de comics, la materia que yo he estado explorando y alabando es extensible a todo el arte. De todo ello me di cuenta cuando un director de cine neozelandés me propuso hacer una película basada en Hicksville, pensé un tiempo sobre ello y finalmente llegué a la conclusión de que la mejor adaptación cinematográfica posible era hacer una historia similar pero acerca del cine. Lógicamente la historia hubiera necesitado un cambio profundo pero los temas soterrados hubieran permanecido.

Supongo que ocurre lo mismo con el hecho de que Hicksville esté ambientada en mi patria, en Nueva Zelanda. Los lectores neozelandeses viven el libro como ningún otro puede hacerlo, sin embargo he hablado también con lectores de todo el mundo que encuentran esa visión de Nueva Zelanda interesante y gratificante. Todo en cualquier expresión escrita pude leerse simultáneamente de manera literal o metafóricamente. Y en Hicksville ambos, Nueva Zelanda y los comics, pueden entenderse como metáforas de mundos “marginales”, que son ricos y significativos para aquel que vive dentro, pero gran parte de ellos sigue invisible para el resto.


La revista española U eligió Hicksville como uno de los mejores comics de la década de los noventa, y, por supuesto, fue excelentemente recibido por la crítica especializada americana. Con estos antecedentes ¿podemos afirmar que esta obra es tu revelación?

Vaya, no conocía esa excelente reseña por parte de U. Ciertamente Hicksville ha sido muy bien recibida; mucho más de lo que yo jamás hubiera imaginado. Todavía me arrugo cuando me fijo en gran parte del apartado gráfico (cuya calidad crece y palidece a lo largo de los siete años que me costó dibujar esta maldita cosa). Pero es cierto que Hicksville ha supuesto mi revelación, mi epifanía. El núcleo de la historia todavía me da escalofríos cuando pienso en él, igual que la primera vez. Inmediatamente me di cuenta de que aquella era una gran historia, una especie de mito

¿Qué nos puedes contar acerca de Atlas? ¿Estás trabajando actualmente en el segundo número?

Si. Atlas es ahora mi nueva serie regular, está siendo publicada por Drawn & Quarterly en Canadá. Este segundo número rondará las cien páginas, es una mezcla de temas, incluyendo la serialización de una nueva saga épica (ejem), una especie de secuela de Hicksville. La historia del título, Atlas, es primordialmente la vida de Emil Kopen (el dibujante de Cornucopia que conocimos brevemente en Hicksville) desde 1914 hasta el presente. A lo largo del relato hablaremos de historia, de política, de comics, de cartografía, mis temas favoritos. Con el tiempo será una historia muy larga, probablemente unas buenas 1000 páginas o por ahí.

Claro que hay otros asuntos en los que estoy trabajando, por ejemplo una novela gráfica erótica para Top Shelf, una serie de historietas que exploran la historia y el paisaje de fantasía de los juegos de rol (ya sabes, Dragones y Mazmorras y ese clase de cosas), de todo un poco. Y mi “trabajo de día” por el momento son los guiones para algunas series de DC: Hunter: The age of magic para Vértigo algo sobre Batgirl, aparte de otras cosas.


En este sentido ¿como es tu relación con la industria americana? ¿Puedes describirnos tu trabajo para DC?

Es difícil trabajar para el mainstream americano. Al principio pensé que sería una manera sencilla y divertida de pagar las facturas, mientras dejaba para mi tiempo libre mis propios comics. Pero en la práctica es mucho más duro de lo que esperaba. He tenido que aprender toda una nueva manera de relacionarme con la historieta: trabajo en equipo (o producción en línea), con rígidas fechas de entrega, con supervisión editorial. Por vez primera en mi vida produje una serie de tebeos de los que no estaba orgulloso. Todo ello resultó duro durante un año o así. Todavía me enfrento a determinadas cosas, incluyendo el dilema de si aceptar o no trabajar para la industria. Pero he aprendido mucho acerca de la industria y acerca de mí mismo. ¡Y gracias a Dios pago las facturas! Una parte del trabajo era muy divertida, y después de dos años finalmente he ajustado cuentas con el medio y estoy contento de lo que Richard Case y yo hemos hecho en Hunter: The age of magic. Ahora estoy escribiendo sobre Batgirl, lo cual resulta sorprendentemente entretenido y tengo un par de proyectos más en camino. Pero sigue siendo un dilema constante, impidiéndome hacer otras cosas y absorbiendo mi tiempo y mi energía mental.

Has colaborado también en proyectos colectivos, muy destacados, como Comix 2000, 9/11 o Bizarro. ¿Cuales son las diferencias entre ellos? ¿cómo se desarrollaron y cuales fueron tus experiencias?

Bueno, supongo que todas ellas fueron grandes antologías. Comix 2000 fue algo a lo que no me pude resistir a estar involucrado. Pero tengo sentimientos opuestos respecto a los comics sin palabras así que en lugar de intentar hacer una pantomima pictórica, me propuse incluir esa ambivalencia en el núcleo de mi historia. Por aquel entonces estaba buscando información acerca del Holocausto y descubrí una faceta del Holocausto precisamente como un acto de silenciamiento: la erradicación de una lengua, de una cultura y de ahí que muchos escritores, historiadores y supervivientes se mostraran incapaces de hablar frente a ello. Todo ello llegó a ser el tema de mi historia. El cómic en sí, Comix 2000, me resultó fascinante. Lo leí desde la portada hasta la contraportada en una quincena. Había historietas asombrosas, especialmente de los colaboradores japoneses y escandinavos. También pienso que fue un gran proceso de estudio acerca de la estructura formal del cómic, pues allí coexistían diversas variaciones de las mismas herramientas visuales y narrativas, realmente interesante.

Bizarro fue una experiencia diferente. Fue un trabajo que coordinó Joey Cavalieri para DC. La idea era que una serie de dibujantes “alternativos” dieran su versión de los superhéroes del Universo DC. Una vez más el resultado me pareció un interesante análisis del medio. Hubieron algunos problemas debido al nerviosismo de DC respecto al proyecto ya que algunas de las visiones de los artistas seleccionados no coincidían con las de la editorial, se buscaba una lectura infantil y no un cómic underground. Pero estuvo bastante bien; si todos los comics DC fueran como ese yo sería el fan más entregado jamás visto.

9/11 fue otro libro fascinante. La primera vez que me propusieron colaborar en un proyecto similar fui muy cauteloso. La última cosa que quería hacer en la conmemoración del 11 de septiembre era cubrirme con la bandera americana y toda esa mierda. Sospechaba que esos libros benéficos iban a estar repletos de superhéroes llorosos hablando de venganza, y en gran medida fue así. Pero cuando hablé con Diana Schutz de Dark Horse para contribuir en su proyecto (“sin personajes conocidos, sin xenofobia, sin racismo o patriotería”, etc.) me sentí mucho más feliz de hacerlo. El libro de Dark Horse acabó siendo muy diverso, muy inteligente y muy humano, en contraste con el de DC que me parece ofensivo. En él, por ejemplo, había una historia de Stan Lee en la que los árabes estaban presentados como sucios ratones (¡sabandijas!) que América debía exterminar… ¡Es como si la historia que narra Spiegelman en Maus no hubiera ocurrido nunca! ¡Joder! De cualquier manera, y respecto a mi historieta, estuve angustiado hasta que finalmente conseguí acabar mis dos páginas tituladas 10/7, la fecha en que EEUU empezó a bombardear Afganistán. Mi historia es bastante opaca, supongo, pero lo más importante es que busca expresar el crecimiento de la ansiedad y el malestar. Es una historia real, de hecho describe algo que ocurrió aquel día, cuando estábamos en la playa y yo estaba trepando por los acantilados rocosos, tratando de encontrar a mi mujer y a mi hijo, mientras la marea crecía.

La editorial francesa L’Association contactó contigo para el proyecto de Comix 2000 y más adelante editaron Hicksville en Francia. Ellos son sin duda unos enamorados de la historieta. ¿Qué opinas de su trabajo? ¿Conoces a artistas como David B., Joann Sfar o Lewis Trondheim?

Si, si. Recibí propuestas de otros dos editores franceses para editar Hicksville en su país, pero L’Association fue mi primera elección, simplemente porque admiro lo que están haciendo desde principios de los noventa. Me encanta el trabajo de David B. y estoy emocionado con la edición en inglés de La Ascensión del Gran Mal (traducida como Epileptic). Es muy difícil que los comics franceses lleguen aquí, a Nueva Zelanda, pero hace unos años, cuando viajé a Europa, compré todos los libros de L’Association, de Cornelius, etc., que pude encontrar. Y fue como si me inyectaran una dosis de energía, entusiasmo e innovación. Bastantes dibujantes americanos de mi generación están siendo influidos profundamente por el trabajo de esta “nouvelle vague” (Jessica Abel, Matt Maden, Craig Thompson, Tom Hart), se inspiran en gente como Blutch, Baudoin, David B., Trondheim, etc.


Y ahora dos preguntas obligadas. Primera, ¿qué conoces de la historieta española?

Ahora que estoy empezando a relacionarme con la industria española, me doy cuenta de que no la conozco tanto como me gustaría, espero ponerme al día rápidamente. Por supuesto conozco a la gente que ha tenido cierto impacto en el panorama francés o en el americano en los últimos años como Muñoz y Sampayo (cuyo trabajo me encanta), Daniel Torres, Mariscal y Max. Por otro lado he leído algunas antologías de gente que me las ha enviado, y que muestran unas interesantes nuevas propuestas. El problema es que puedo leer en inglés y en francés pero no en español, así que como mucho puedo hojear esas antologías. Estoy intrigado por la historia del medio en España. La censura en tiempos de Franco, la lucha contra la represión, la explosión algo punk de los ochenta… aunque no sé si esta imagen se corresponde demasiado con la realidad. De cualquier manera he de buscar la manera de conocerla mejor.

¿Cuándo podremos leer alguno de tus trabajos en castellano?

Bueno, existen planes para hacer una edición española de Hicksville (probablemente en el 2003) por parte de Ediciones Balboa. Es pronto para hablar pero en los últimos meses he tenido diferentes contactos con editores españoles, así que pronto podréis conocer algunas de mis historietas. Se publicarán algunas en los próximos números de Buen Provecho. Visto lo visto me parece que tendré que empezara a tomar clases de español…




4/9/12

Conversaciones perdidas: Miguel Brieva


Nueva inmersión en el pasado para sacar a flote un desenfadado diálogo con Miguel Brieva a raíz de Enciclopedia Universal Clismón, y que pudieron leer (recortado) los lectores de la edición madrileña de Mondosonoro  allá por mayo de 2007.

MIGUEL BRIEVA: ENCICLOPEDISTA DESCREÍDO

Fotografía extraída de una entrevista a Brieva en la web Tercera Información de abril de este año

Difícil de catalogar (¿y porqué habría que hacerlo?) el dibujante Miguel Brieva se ha convertido, aunque él no lo quiera, en uno de los más destacables humoristas gráficos de nuestro país. Criado en el fanzinerismo y las pequeñas editoriales, dio el paso hace un tiempo a los medios de comunicación más leídos, o comprados al menos (El Pais, El Jueves), y ahora se atreve a compilar todo su saber en una particular enciclopedia.

Empecemos con una pregunta típica pero que, creo, ayudará a los lectores que no te conozcan a situarte ¿te consideras un humorista gráfico o un historietista? ¿es lo mismo? ¿no tiene nada que ver? ¿son sólo denominaciones vacías?

En realidad lo que me gusta considerarme, básicamente, es un dibujante, que contiene en sí todas las variantes y combinaciones del dibujo y el texto. La historieta conlleva una narración secuencial, temporal, a la que el humor gráfico suele renunciar en aras de una mayor síntesis, ya que su medio natural suele ser la prensa y en ésta el espacio es siempre limitado. En todo caso, a mí me gustan todos los términos medios entre un extremo y otro, entre lo estrictamente humorístico y lo más ambiciosamente narrativo. Vamos, que me apunto a un bombardeo... de tinta.

¿Cómo surgió el proyecto de Enciclopedia Universal Clismón? Yo la entiendo como una obra realmente ambiciosa, no tanto por su formato enciclopédico sino por las muchas horas de trabajo invertidas, la profusión de textos, de historietas y de ilustraciones.

Este libro viene de largo, la verdad, pero su concreción sólo ha sido posible después de que Mondadori me ofreciese editar un libro con ellos. Por su tamaño y su edición en color, hubiera sido bastante difícil de sacar adelante autoeditándolo modestamente, como la revista Dinero. La enciclopedia, al tiempo que daba pie a un repaso muy amplio de temas con el peculiar juego paródico de lo que pretende ser una acumulación objetiva del saber universal, permitía asimismo recopilar buena parte del material en que he trabajado en los últimos años. Era a la vez un proyecto estimulante y un cajón de sastre idóneo para reunir multitud de fragmentos diversos. Dos pájaros de un tiro, vaya.


¿Hay mucho de la filosofía de Miguel Brieva, de sus principios, en esta obra? Detrás del humor y la mala baba ¿existe una intención de abrir los ojos al lector respecto a determinados temas? ¿es todo una comedia?

Creo que este libro, y espero que sea algo evidente, complementa cierto tono desalentador de la revista Dinero con otras intenciones más serenas, poéticas, surrealistas e incluso esperanzadoras. Mi última intención con lo que hago es que el lector lo interprete en clave de cinismo o nihilismo. Yo diría que mi deseo es justamente el opuesto. Y en fin, espero que eso quede mostrado.


Supongo que el cambio de publicar con Doble Dosis o Undercomic, a hacerlo con Random House se habrá notado de alguna manera ¿podrías explicarnos cómo ha sido?

La diferencia básica es que una editorial de mayor envergadura te permite editar el libro que deseas, tal como lo deseas, y con una distribución infinitamente más extensa que cuando tienes que llevarlo tú con una mochila tienda por tienda. Eso sí, se hace menos ejercicio.

El hecho de trabajar con una de las editoriales más grandes de España, y del panorama editorial en lengua española, ¿ha supuesto renunciar de alguna manera a tu libertad creativa? ¿Y colaborar en El País o en El Jueves?

Ni en Mondadori ni en ninguna de mis colaboraciones hasta la fecha se ha dado la imposición de cambiar algo o renunciar a ciertos contenidos. Si hubiera sido así, creo que hubiera seguido con la mochila o trabajando en alguna otra cosa. Para mí es esencial disfrutar con lo que hago, y ello depende en buena medida de la libertad. Otra cosa es lo contradictorio de publicar ciertos contenidos críticos en medios grandes que fundamentalmente propagan lo mismo que se critica. Es la encrucijada entre dar a conocer tu trabajo a un público mayor o permanecer como un autor muy minoritario. No sé realmente si mi camino es el correcto, pero sé que mi profesión es la de dibujante y deseo ganarme la vida con ello, y mientras me permitan trabajar libremente procuraré hacerlo lo más coherentemente posible.


En una entrevista que te hicieron no hace demasiado tiempo afirmabas que la marginalidad del cómic era su fuerza ¿crees que el lenguaje de la historieta es más libre que el de otros medios porque su público es más minoritario?

No por que su público sea más minoritario, sino porque, precisamente por ello, lo mercantil no ha zambullido tanto sus zarpas en su control y distribución. Es un mercado residual, de segunda fila, y por tanto fluye menos rígidamente, abierto a nuevas formas, entre ignorado y aliviado.

¿Cuántos números han aparecido hasta la fecha de tu revista Dinero? ¿seguirá publicándose en el futuro?

Salieron 5 números y creo que hasta allí llegó. En la actualidad tengo a mis 500 esbirros subcontratados trabajando en un sótano en mi nuevo proyecto cinematográfico, en el que un simpático animalillo orejudo se convierte, tras comerse por equivocación 700.000 millones de dólares, en un zombie mutante pero honrado que saca adelante a su familia en una humilde barriada obrera de Beverly Hills. Haremos tazas, llaveros y gorritas con sus personajes, y quizá hasta un parque temático, pero yo ahora tengo que irme a Las Bahamas a por yogures. Ciao.



31/7/12

Conversaciones perdidas: Etienne Davodeau

Bueno, seguimos recuperando testimonios de hace algunos años. En esta ocasión hablamos con Etienne Davodeau a raíz de la publicación en castellano de La mala gente (en septiembre de 2006). La entrevista también salió publicada en Mondosonoro, aunque en forma de artículo.


LA MALA GENTE: EL TESTIMONIO DE OTRO TIEMPO DE ETIENNE DAVODEAU



¿Es la historieta un medio de expresión como cualquier otro? ¿es capaz de lidiar al mismo tiempo con los géneros clásicos y con las miradas más introspectivas? Se lo preguntamos al historietista francés Etienne Davodeau, máximo responsable de La mala gente, álbum multipremiado en el país vecino en 2005, y compendio de las experiencias vitales de un grupo de sindicalistas católicos durante la segunda mitad del siglo XX.

¿Cómo nació la idea de este libro?

Como lector prefiero las historias que me pueden pasar a mí. Eso las hace más fuertes y cercanas. Como autor intento crear algunas. En mis historias nunca hay monstruos prehistóricos ni superhéroes, trato de hablar de la vida normal de la gente normal. Creo que ahí existen un montón de historias que contar.
En 2001 traté de hacer una especie de documental (o de reportaje). El resultado fue el libro Rural! (no ha sido traducido al castellano, lo siento). Rural! muestra la vida de tres jóvenes granjeros franceses. Trabajé durante un año en él, dibujándolo. Fue un éxito.
La mala gente es un viejo proyecto. He querido hablar sobre la gente que conocí cuando era un niño. Mis padres y todos los adultos que había a mi alrededor eran trabajadores que militaban en sindicatos. Eran militantes católicos de izquierdas. En Francia, donde el sindicalismo mayoritario es el comunismo, ellos son una extraña y discreta minoría. Quería retratarlos.


¿Consideras que la trayectoria laboral de tus padres es un ejemplo o una muestra significativa?

Por supuesto que no. Ellos sólo son representativos de un momento concreto de la historia de Francia, en una región conservadora. Hablando de sus vidas La mala gente habla también de mucha más gente, gente que ahora ronda los 60 o 70 años de edad, muchos de los cuales, cientos de ellos, me han mandado correos diciéndome: “Gracias. Tu libro cuenta mi vida. Se lo he mostrado a mis hijos que no conocen muchas de esas cosas que allí se narran”.
Para mí eso es un honor.


Tradicionalmente cuando se trata el tema del sindicalismo se obvia la vertiente católica ¿porqué crees que ocurre esto?

Es cierto. A mediados del siglo pasado el comunismo era muy fuerte en el ámbito sindical. En Francia esa ideología es muy activa. Hay multitud de libros, de canciones y de películas sobre ello. Artistas famosos comulgaron durante un tiempo con el comunismo, caso de Picasso, por ejemplo.
Esa percepción no ha dejado espacio para otras vertientes. Además los grupos católicos son moderados. Un mensaje moderado es más difícil de oír que uno radical. La revolución es un mensaje radical.


En el libro podemos leer la opinión de tus padres sobre el libro ¿Cuál fue su reacción ante el resultado final?

En Francia el libro fue publicado en agosto de 2005. Ellos estaban algo ansiosos, pero han leído todos los mensajes que yo he recibido, han visto que este libro es muy importante para muchas otras personas. Así que nuestras relaciones van muy bien.


¿Podemos considerar este libro como una muestra de la capacidad del lenguaje de la historieta?

Espero que así sea. La historieta es un lenguaje fantástico. En Francia desde hace diez o quince años se están editando muchos libros interesantes, algunos de ellos han sido editados en España por Ponent Mon. Como el cine o la literatura, la historieta está viva, en Europa, en América y en Japón, donde encontramos grandes trabajos (no demasiados) y estupideces (la mayoría). Hay mucha gente que me ha comentado “nunca leo comics, pero he leído tu trabajo por el tema que trata”. Eso es importante para mí. Me gusta tener lectores que descubren la historieta, son lectores muy abiertos.

¿Los numerosos premios que ha obtenido La mala gente han influido en tu trabajo?

No. Me encantan los premios. Este libro es muy importante para mí, ha supuesto un trabajo largo y difícil, pero yo no trabajo por los premios.
Durante estos dos últimos años en que he estado dibujando La mala gente me decían: “nuestra vida laboral no le interesa a nadie, este libro es una idea muy rara…” Los premios recibidos, y el éxito cosechado, les contestan: “estáis equivocados, vuestra vida es una historia interesante”.

27/7/12

Conversaciones perdidas: Joe Sacco

Buscando archivos perdidos me he tropezado con las diferentes entrevistas que hice, hace mucho tiempo, para La guía del cómic, primero, y para Mondosonoro, después. Eran cuestionarios bastante breves, que seguían un esquema muy similar, y dirigidos, en el segundo de los casos, a lectores que podían no estar familiarizados con el mundo de la historieta. Aunque dudo que tengan ya algún valor informativo para la mayoría de gente, tal vez con el tiempo transcurrido puedan resultar al menos curiosas. Así que como esta bitácora está más muerta que viva, voy a intentar darle un poco de vidilla con estas conversaciones perdidas.
Para debutar he elegido a Joe Sacco, de quien recientemente hemos podido leer sus Reportajes. No sé si a día de hoy, con todos los recursos documentales que brinda Internet, a alguien le podrá interesar lo que decía Joe Sacco hace más de seis años (Mondosonoro de mayo de 2006) -cuando estaba preparando Notas al pie de Gaza-, no obstante ahí va. 


JOE SACCO: EL PERIODISMO DIBUJADO



En primer lugar una pregunta clásica ¿te consideras un dibujante de cómic o un periodista?

Soy un dibujante de cómic que hace periodismo. He realizado otras cosas también, pero en estos últimos quince años, más o menos, mi trabajo ha sido de cariz netamente periodístico.


¿Se pueden comparar tus comics con las películas documentales?

Es posible. Ya he oído esa comparación antes. Cada medio de expresión tiene sus ventajas, sus puntos fuertes. Los largometrajes documentales pueden ser sin duda alguna muy poderosos, y posiblemente el cine es la forma artística más ampliamente accesible. Sin embargo a mí me agrada trabajar solo y me gusta visitar los sitios sin cámaras de televisión y sin equipo de rodaje. Me encanta adaptarme a los lugares que visito, tanto como lo puede hacer un extranjero. Todo lo que necesito es mi lápiz y mi bloc de notas. Es un tipo de periodismo de escaso impacto.


Creo que tus libros reflejan más la realidad social que la política ¿estás de acuerdo?

No lo sé. Algunos de mis trabajos son completamente políticos, o al menos yo he intentado plantearlos desde un punto de vista político, pero sí es cierto que estoy mucho más interesado en cómo se desarrolla la vida de los hombres y las mujeres corrientes en situaciones difíciles, saber qué les hace reír, qué les preocupa, y de ese modo hablar también de nosotros como personas.


¿Crees que tus libros, por el hecho de presentarse en forma de cómic, tienen un público diferente al de otros trabajos que abarquen los mismos temas?

A menudo mi público lo forman personas que si no es a través de mis historietas jamás habrían leído algo acerca de Bosnia o de Palestina. Pero el cómic tiene una apariencia muy atractiva, parece fácil de leer. Así hay gente a la que le atrae más un cómic antes que un libro grueso y gris. No estoy discutiendo la capacidad del libro como medio, sencillamente creo que mi trabajo puede ser entendido como una sólida introducción acerca de un tema concreto, con la esperanza de que aquel lector interesado que quiera saber más pueda acercarse sin problemas a todo el material escrito.


¿Cómo ves la situación en Palestina tras la desaparición de Ariel Sharon de escena y la victoria electoral de Hamas?

Tal y como están las cosas es más fácil que la situación empeore que al contrario, si es que alguna vez va a mejor. La intención de Israel es anexionarse la mayor parte posible de la zona oeste, y además Hamas les sirve como excusa para no negociar con Palestina sobre la cuestión territorial, un tema, que si recuerdas, nunca ha sido negociado entre Israel y Palestina.


¿Dañará la muerte de Milosevic la actual transición política en Serbia?

No estoy seguro ya que no considero Serbia mi área de experiencia.


¿En que proyecto estás trabajando actualmente?

Estoy ocupado con un libro algo extenso sobre la Franja de Gaza. Es principalmente histórico, aunque la acción descrita tuvo lugar mientras yo estaba allí, hace más o menos dos años. Creo que todavía me quedan dos años y medio de trabajo. ¡Dibujar comics exige mucho tiempo!

17/2/12

En Tebeosfera






Estoy muy satisfecho de haber podido colaborar con Tebeosfera, uno de los medios sobre historieta más importantes que ha habido en España, sin duda. Éste es el resultado, juzguen ustedes mismos.